martes, 15 de diciembre de 2009

DONDE ESTÁ LA REVOLUCIÓN?


Ortigueira 1979, julio. Cromlech toca en el Festival Celta acompañado de un grupo gallego recién creado, Milladoiro. Miles de personas saltan al ritmo de gaitas y violines. De pronto alguien grita…”Nicaragua, libertad!”. Laura Quintillán, la violinista de Milladoiro, uruguaya, se suma a la fiesta… Todos ellos saben que es posible que en unos días Nicaragua salga de la pesadilla del dictador Somoza y que aquellos que se dicen herederos de Sandino triunfen. Todos ellos saben que la democracia y el progreso pueden llegar, por fin, a Nicaragua.

Nicaragua, 2009. Cientos de carteles en las calles llaman a celebrar el aniversario de la revolución.. Dicen algunos que la cartelería y su diseño son obra de Rosario Murillo, la esposa de Daniel Ortega, verdadera “dama de hierro” y el poder en la sombra… Los nicaragüenses miran, escépticos los carteles y recuerdan que un dia fueron capaces de soñar con una revolución de las de verdad, de esas que cambian la vida a las personas, de esas que traen la democracia, de esas que convierten el atraso en igualdad, el terror en libertad…

Nada de esto ha sido así. Treinta años no han servido para mejorar la vida en Nicaragua; tan sólo para aumentar la desesperanza. Ortega, aquél joven comandante que un día simbolizó el futuro, es hoy la caricatura de un gobernante perseguido por sus detractores y, sobre todo, juzgado por aquellos que un día confiaron en él para cambiar sus vidas. Desde Ernesto Cardenal, aquél sacerdote públicamente reprendido por el Papa por sumarse a la revolución, que hoy reniega de los “falsos sandinistas que traicionaron al pueblo” hasta su hijastra – hija de Rosario Murillo – que lo acusó de violación, todos dudan ya del otrora amado comandante. Por si fuera poco, ahora la familia del fallecido alcalde de Managua, el campeón de boxeo de los sesenta, Alexis Argüello, que acusan al Gobierno de Ortega de la muerte del deportista metido a político que nunca terminó de sentirse cómodo en su nuevo papel.

Pero lo peor del aniversario no son los escándalos sino el escaso avance que ha supuesto el sandinismo en Nicaragua. Intolerables cifras de analfabetismo, persecución de la prensa y los opositores políticos, un éxodo imparable y una desigualdad en aumento, ponen en cuestión que aquellos jóvenes que un dia entusiasmaron al mundo hayan cumplido una mínima parte de su objetivo. Nicaragua llora, titulaba un reportaje en julio de este mismo año en el aniversario de la revolución; llora de impotencia, de rabia y de tristeza porque aquella alegría que llegó hasta una fría alameda del finisterre europeo acabara congelada en la sonrisa de un falso comandante.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

yo estuve en ese festeival cantando nicaragua libertad y 30 años despues lo seguire cantando y esperando un cambuio radical en casi todas las sociedades del mundo.

salud y republica

Angus dijo...

Se dice que los comparativos son odiosos, pero muchas veces me pregunto que queda hoy de los tiempos de nuestra transición.

Hecho de menos muchas de aquellas figuras que con sus discursos me hacían estremecer y recuerdo al mismo tiempo una famosa canción de QUEEN.

También me viene a la memoria la letra de una canción de Sabina, El Muro de Berlín, es verdad ya no hay Revolución, y la Utopía llegó a su fin.

No obstante siempre queda la esperanza de que el ave Fénix resurja de sus cenizas y nos traiga aires nuevos.

Anónimo dijo...

La transición...bonita frase e IDEALIZADÍSIMA época, la verdad es que el tiempo lo cura todo, y muchas veces desvirtúa a lo Orwell lo que ocurrió realmente...
de todos modos es cierto lo que decía George en 1984: cada uno INVENTA, quiero decir reinventa, lo que más le interesa, y de aquello de reforma o ruptura ni hablamos...