lunes, 19 de noviembre de 2012

UN ALCALDE SIN PROYECTO PARA LA CIUDAD


Nada permite mejor identificar las fortalezas y debilidades de un Gobierno que su Presupuesto. El diseño y ejecución de las cuentas indican las prioridades políticas, los objetivos y, sobre todo, la capacidad de gestión.

El PP y el señor Negreira ganaron las elecciones en la ciudad prometiendo austeridad, inversión y buena gestión económica, tres de los atributos que en general se le suponen a la derecha… No más modificativos, no más deuda, más agilidad en la ejecución y nulo gasto superfluo, fueron algunas de sus promesas.

Sin embargo, año y medio después la realidad nos devuelve una imagen completamente diferente, la de un gobierno ineficiente e insolvente en la gestión: 5 modificativos; un endeudamiento de 33 millones de euros (5.500 millones en pesetas), y el 82% de la inversión sin ejecutar. Un gobierno de mayoría absoluta, 14 concejales, solo han ejecutado el 17% de la inversión: ¿Qué ha hecho el señor Negreira en todo el año?

Los presupuestos que nos presenta para el próximo año añaden a esta triste realidad un dato demoledor: se engorda el presupuesto a costa del bolsillo de los coruñeses (subida del IVA, IBI, IAE, bus, instalaciones deportivas, atención a domicilio, escuelas infantiles, y una escandalosa subida del agua) y se obliga a pagar la crisis a los que menos tienen. Por si fuera poco, el señor Negreira tira de ORA y grúa para convertir las multas en fuente de ingresos. Mientras, el interventor municipal advierte de lo irreal de las previsiones, alerta sobre el cierre de comercios y critica el despilfarro del Parrote.

En resumen, pagaremos más por menos; peores servicios públicos y la vida más cara para las familias coruñesas.Y siendo todo ello grave, no es lo peor. Lo peor es lo que trasciende de los segundos presupuestos de Negreira, los que marcan el meridiano de su mandato, y es que tenemos un alcalde sin proyecto, sin idea de a dónde llevar la ciudad.

Los segundos presupuestos son, por norma, aquellos en los que un alcalde asienta los pilares de su proyecto. Sin embargo, en todo el presupuesto no hay ni un plan ni una obra que aclare el camino, que despeje las incertidumbres, especialmente de los 23.000 parados y de los comerciantes que le preguntan por el plan de empleo y de comercio que les prometió. Por tanto, a las puertas del segundo año de mandato, ni buena gestión, ni inversión, ni proyecto de ciudad.

Ah! Y de la austeridad nos quedan los viajes a  Londres.

* Artículo publicado en La Voz de Galicia el sábado 17 de noviembre